Cuando era ni√Īo, hab√≠a armas en la casa y en la joyer√≠a de la familia. Cuando comenc√© a trabajar para el negocio familiar, saber c√≥mo y cu√°ndo usar la pistola era exactamente como saber c√≥mo y cu√°ndo usar un extintor de incendios. No solo se esperaba que supiera c√≥mo hacerlo, sino que se esperaba que lo hiciera, siempre y cuando surgiera la necesidad.

Eso me dio un comienzo temprano en todo el tema de los ni√Īos y las armas. Cuando tienes 12 a√Īos portando un arma de mano cargada y oculta, sientes una necesidad imperiosa de conocer las reglas de combate. Algo en tu cabeza est√° gritando: "¬°Esto es serio!"