Hace unos a√Īos tuve que ir al Caribe para un funeral. Los lugare√Īos nos hab√≠an advertido que el cementerio, que era bastante grande, de unas cuantas millas cuadradas, se estaba convirtiendo en un lugar muy peligroso para estar. Dijeron que oyeron que los criminales realmente viv√≠an all√≠ y que estaban robando y atacando a los dolientes desprevenidos cuando hab√≠an llegado. Me result√≥ dif√≠cil creerlo y no pens√© en nada, quiero decir, ¬Ņqui√©n va a estar en un cementerio?

De todos modos, estacionamos nuestro auto cerca de la tumba que √≠bamos a visitar a unos 30 a 40 metros de distancia, y salimos caminando. Mi primo abri√≥ el camino porque sab√≠a a d√≥nde ir, mientras mi padre, mi madre y mi hermana lo segu√≠an, y yo me quedaba atr√°s detr√°s de todos. He tenido un entrenamiento serio en artes marciales, por lo que estoy bastante seguro de que si los problemas me encuentran, soy capaz de cuidarme a m√≠ mismo, pero este d√≠a las cosas se pusieron realmente dif√≠ciles. Mientras camin√°bamos hacia la tumba, tuve la "sensaci√≥n visceral" de que algo estaba mal y me gir√© para ver c√≥mo estaba. A unos 10 pies de distancia y acerc√°ndonos r√°pidamente, hab√≠a tres tipos con cuchillos en las manos. Me di cuenta de la mala ubicaci√≥n en la que est√°bamos, ya que nadie habr√≠a podido ver o incluso escuchar lo que estaba sucediendo y pens√≥, wow, qu√© gran lugar para un crimen. B√°sicamente era como ser asaltado en medio del bosque. Mi adrenalina comenz√≥ a bombear como el √°cido de la bater√≠a. Agarr√© la primera arma que pude encontrar, que result√≥ ser una roca del tama√Īo de un ladrillo en el suelo a mi lado. Cuando los bandidos alzaron sus cuchillos y se apresuraron m√°s cerca, me prepar√© para arrojar esta roca al primer tipo y pens√© que intentar√≠a desarmar a uno de los otros y simplemente luchar como Jason Bourne. Sab√≠a que era la √ļnica l√≠nea de defensa entre ellos y mi familia. Retener a los bandidos o ralentizarlos dar√≠a a mi familia la oportunidad de correr. Pens√© para m√≠ mismo, "esto es todo".

Justo antes de realizar mi ataque preventivo, escuché a mi primo gritar "parar" a los tres muchachos, y todos se detuvieron en seco. Ahora no soy muy grande y él no es más grande que yo, y había tres de ellos con cuchillos, así que no podía creer que se detuvieran. Miré a mi primo y vi que había blandido su semiautomático de 9 mm que ni siquiera sabía que estaba oculto en su cinturón. Los mechones bajaron sus cuchillos y se fueron sin una palabra, y comencé a respirar de nuevo. Nadie resultó herido y no se llevaron nada, pero siempre recordaré lo que casi sucedió ese día.

Lecci√≥n aprendida: no est√°s seguro en ning√ļn lugar en estos d√≠as. Mejor tener una pistola y no necesitarla que necesitar una pistola y no tenerla. Desde entonces tengo un permiso de transporte oculto y un arma.
‚ÄĒTF, NJ