Mucho se ha escrito sobre el sexto sentido que desarrolla un oficial de polic√≠a despu√©s de alg√ļn tiempo en el trabajo. A principios de la d√©cada de 1980, cuando era un oficial de patrulla bastante nuevo, me involucr√© en un incidente fuera de servicio que despert√≥ mi sexto sentido. Exactamente c√≥mo sab√≠a que algo estaba mal, hasta el d√≠a de hoy, todav√≠a no puedo explicarlo.

Hab√≠a cerrado un turno de columpios y me dirig√≠a a casa. El √°rea en la que viv√≠a era una comunidad de dormitorios tranquila. Era una c√°lida noche de oto√Īo; en realidad, era ya de la ma√Īana, alrededor de la 1:30 am, ya que hab√≠a trabajado un poco m√°s las horas extra esa noche. Viv√≠a en una intersecci√≥n en T, y me hab√≠a detenido en la se√Īal de alto que hab√≠a en la calle de mi casa. En lugar de cruzar la intersecci√≥n y entrar en mi camino de entrada, tuve la corazonada de que algo no estaba bien. Me sent√© en la intersecci√≥n desierta durante varios segundos, y todav√≠a no pude evitar la sensaci√≥n de que algo estaba muy mal. Gir√© mi cabeza, adelante y atr√°s, revisando el √°rea. Todos los veh√≠culos correctos estaban estacionados en los estacionamientos correctos y nadie se mov√≠a. Como de costumbre, el vecindario estaba tranquilo, y las casas oscuras confirmaron ese hecho.

Ese sentimiento persistente continu√≥ y eleg√≠ conducir alrededor de la cuadra para ver si pod√≠a detectar algo inusual. Gir√© a la izquierda, continu√© hasta el final del bloque e hice un giro a la derecha. Al final de esa cuadra, vi un auto rojo estacionado en la acera. Estaba ocupado por un individuo de aspecto bastante desali√Īado sentado al volante, alguien que no parec√≠a pertenecer a la zona. (En nuestra sociedad "pol√≠ticamente correcta" hoy, esto se llamar√≠a "perfil racial").

Mis opciones eran limitadas. Estaba lejos de mi territorio, y mientras estoy sentado detr√°s del volante durante un per√≠odo prolongado es sospechoso, no se hab√≠a cometido ning√ļn delito, que yo sepa en ese momento. Continu√© por la cuadra, tom√°ndome mi tiempo, y pens√© en volver en la direcci√≥n opuesta donde intentar√≠a obtener el n√ļmero de licencia del autom√≥vil. M√°s tarde, si supiera que un vecino fue estafado, podr√≠a proporcionar un n√ļmero de licencia ...

Sub√≠ varias cuadras y me dirig√≠ hacia donde vi el auto rojo. Tan pronto como mis faros giraron alrededor de la esquina, el auto sali√≥ de la curva y cuando lo alcanc√© en el sem√°foro, pude ver que ahora hab√≠a un segundo sujeto en el auto: barajando algo debajo del asiento delantero. Segu√≠ el auto por varias cuadras, anotando el n√ļmero de licencia, e inmediatamente me dirig√≠ de regreso a mi casa. Una vez en la casa (esto fue mucho antes de los tel√©fonos celulares) llam√© a la estaci√≥n de polic√≠a local para informarles sobre los temas sospechosos, darles la descripci√≥n del veh√≠culo, el n√ļmero de licencia y la direcci√≥n de viaje.

Esperaba que me ignoraran, ya que la policía suele estar muy ocupada y, aunque pueden reaccionar después de que se cometió un delito para tomar un informe, a menudo hay poco tiempo (si lo hay) para hacer un trabajo policial proactivo y tal vez prevenir el delito . Me identifiqué con el oficial de recepción y le dije cuidadosamente que, si bien no observé un delito, las circunstancias eran sospechosas y le di la información de mis observaciones. El oficial de la recepción me preguntó dónde vivía y, cuando le dije que soltaba, soltó un grito; "¡Santa vaca! Vivo justo detrás de ti. Mantén la línea un minuto. "Un par de minutos más tarde volvió a la línea, informándome que el auto rojo había sido secuestrado recientemente en una ciudad contigua. Más tarde, supe que regresaron y realizaron un robo a mano armada de una tienda de donas en el área. Desafortunadamente, mientras no fueron arrestados esa noche, creo que mis acciones evitaron que un vecino perdiera su automóvil, sus pertenencias, o que fuera aterrorizado, robado o algo peor ...

¬ŅPor qu√© hice lo que hice, en lugar de ir a casa y disfrutar de una cerveza fr√≠a antes de acostarme? A d√≠a de hoy, todav√≠a no lo s√©. El auto rojo estaba m√°s all√° de mi l√≠nea de visi√≥n, a una cuadra de mi casa. No vi nada inusual, ni vi a nadie movi√©ndose en el √°rea. Tuve que doblar dos esquinas y conducir un bloque adicional antes de ver por primera vez el auto viejo. Tal vez fue el destino.

- JB, CA