Mis primeras experiencias con miras láser en armas de fuego fueron con Crimson Trace Lasergrips. Obtuve una versión temprana de los paneles de agarre para mi 1991A1 Colt Commander, que llevaba como arma de servicio en la Oficina del Sheriff del Condado de Union en Marysville, Ohio.

Las empu√Īaduras funcionaron muy bien. En dos encuentros donde los sospechosos fueron retenidos a punta de pistola, encontr√© que la mayor ventaja era la capacidad de ver al sospechoso claramente con el punto rojo colocado en la zona objetivo central en masa. Esto me permiti√≥ controlar las manos de un sospechoso e incluso las expresiones faciales, algo que no pod√≠a hacer cuando cubr√≠a a un sospechoso con miras de hierro, manteniendo un enfoque constante en la vista frontal. La diferencia fue notable y estaba convencido de que Lasergrips era una necesidad en el trabajo de cualquier oficial o en un arma de mano.

Ese punto rojo brillante me mostró dónde dispararían mis disparos si necesitaba disparar y los sospechosos también lo sabían. Las Lasergrips me dio la confianza de mirar a los sospechosos y monitorearlos cuidadosamente mientras les doy las órdenes apropiadas. He tenido Crimson Trace Grips montados en pistolas de servicio, pistolas fuera de servicio, pistolas de entrenamiento y pistolas recreativas. Con tantos pares de Lasergrips, tuve la oportunidad de usarlos en un inusual encuentro fuera de servicio.

Objetivos del l√°ser
Una noche, mientras conducía a casa por la carretera interestatal 70 en Columbus, me sorprendió lo que parecía ser un destello láser rojo en mi espejo retrovisor y en mi auto. Después de mi "qué demonios" inicial, me volví a buscar el láser y me di cuenta de que emanaba de una furgoneta vieja y harapienta. El láser estaba apuntando a otros autos en la autopista mientras conducían. Ante el temor de que este láser tuviera un arma, como el revólver de guardaespaldas 668 de Smith & Wesson equipado con Crimson Trace en mi maletín, sabía que el vehículo tenía que ser reportado y tenía la intención de seguirlo hasta que los vehículos marcados de la policía local pudieran detenerlo.

Llam√© a mi tel√©fono m√≥vil de nuevo y entonces comenc√© a explicarle la situaci√≥n al operador del 911. Como el perpetrador no ten√≠a una etiqueta frontal, una violaci√≥n de la ley del estado de Ohio, imag√≠nese, comenc√© a reducir la velocidad para dejar que me rodeara y obtuviera un n√ļmero de licencia. Bueno, el sospechoso no ten√≠a nada de eso, y comenz√≥ a disminuir la velocidad por lo que no pod√≠a estar detr√°s de √©l. Disminu√≠ la velocidad, luego √©l disminuy√≥ m√°s la velocidad y, de repente, nos detuvieron en medio de la I-70 durante el √ļltimo tr√°fico de hora punta, con mi auto a la izquierda.

Sali√≥ de la camioneta con una mirada enloquecida en su rostro, agarr√© el Modelo 638 y sal√≠ a su encuentro. Mientras rodeaba la parte trasera de mi auto, tuvimos suerte de que no nos atropellaran, especialmente a m√≠ ya que mi visi√≥n del t√ļnel estaba enfocada en √©l, se meti√≥ la mano debajo de la camisa abotonada. Fue en ese momento que le se√Īal√© al guardaespaldas (gran nombre para un arma), lo encend√≠ con el l√°ser y le grit√©: "¬°ALTO!"

Láser de policía ganó el respeto
Vio el punto l√°ser centrado en su camisa blanca. ¬°Sus ojos se agrandaron y sac√≥ una mano vac√≠a de debajo de su camisa! Pregunt√≥: "¬ŅQu√© me vas a disparar?". Dije algo como: "Si tengo que hacerlo".

Al verlo a él y al punto con tanta claridad en el mismo plano focal, nunca noté las vistas de hierro. Volvió a la furgoneta y se fue, dirigiéndose hacia el este por la autopista. Volví a mi automóvil y lo seguí, usando ese teléfono celular para mantenerme en contacto con las policías locales. Salió de la autopista interestatal y se dirigió al país. Me puse en contacto con la oficina del alguacil de ese condado, me detuve en dos cruceros a nuestra ubicación y lo detuvieron.

Los diputados encontraron un puntero láser en su auto y ninguna pistola. Recibieron un informe, pero el desafortunado fiscal del condado no lo acusó de nada, ni siquiera de una conducta desordenada. Lo más impactante es que este incidente ocurrió cuando se habló de prohibir las ventas civiles de punteros láser o visores láser. Aquí hubo un verdadero mal uso de la tecnología láser, este payaso podría haber causado un choque en la autopista asustando a los ciudadanos, y casi lo matamos en nuestra confrontación porque temía que tuviera un arma. Sus acciones también causaron los recursos policiales de desviación para tratar con él.

Los policías ganan, esta vez
La moraleja de la historia es "¡no traigas un puntero láser a un tiroteo con mira láser!" Las Cremson Trace Lasergrips atrajeron su atención y detuvieron al sospechoso en la pista. Me imagino que estaba más que un poco sorprendido de ser confrontado por alguien en un automóvil con un sistema de armas con visión láser y no solo un puntero. Las Lasergrips me permitieron ver claramente lo que estaba en las manos del sospechoso, afortunadamente nada, sabiendo que le pegaría en el centro de la masa. Fue una cosa hermosa.

‚ÄĒScott W. Wagner