En la noche del 1 de junio de 1998, era un detective asignado a la Fuerza de Tarea de Fugitivos del FBI en Nevada. Era sábado por la noche y mi escuadrón estaba fuera, y me había ido a la cama, irónicamente, después de ver Americas Most Wanted, que era y sigue siendo uno de mis programas favoritos. Aproximadamente 20 minutos después de la emisión, me estaba metiendo en la cama cuando se disparó mi busca. La oficina había recibido una llamada de que uno de los sujetos que acababan de transmitir estaba en un hotel local.

El sospechoso era buscado en numerosos estados, incluidos Texas, Carolina del Norte y Utah, por una serie de delitos, entre ellos el robo a un banco, el intento de asesinato de dos oficiales de policía y una violación. Antes de venir a Nevada, el sospechoso robó tres bancos en 15 minutos en Provo, Utah, y fue detenido por exceso de velocidad. Sin embargo, el oficial no estaba al tanto de los crímenes porque estos no habían sido transmitidos por la radio. Cuando el oficial intentó salir de su vehículo, el sospechoso disparó 9 mm, golpeando al oficial en el cofre. Gracias a Dios el oficial llevaba su armadura y se recuperó.

Después de llegar al hotel, un detective y yo tuvimos acceso a una habitación al lado del sospechoso y esperamos a que llegara el respaldo. La habitación estaba en silencio y no se sabía si estaba dentro, así que parecía que sería un juego de espera para nosotros. Después de que mi sargento llegó, él y el resto del escuadrón se encontraban en la planta baja en la seguridad del hotel y formulando un plan. El sargento decidió hacer una llamada de pretexto a la habitación, momento en el que escuchamos el timbre del teléfono y una voz masculina respondió al teléfono.

Despu√©s de aproximadamente cinco minutos o√≠mos correr el agua y abrir y cerrar puertas. En este momento, el detective y yo decidimos salir de nuestra habitaci√≥n e instalarnos en el pasillo. Estaba armado con una Beretta 92 F con tres revistas y una snub de calibre .38 de Smith & Wesson atada a mi tobillo. Adem√°s, me qued√© bien con la armadura de cuerpo suave Point Blank. Mientras esper√°bamos al resto del equipo, el sospechoso sali√≥; sin embargo, no nos vio parados detr√°s de √©l. Mi compa√Īero y yo comenzamos a mandar al sospechoso a salir; sin embargo, ten√≠a una mirada en blanco en sus ojos casi como si estuviera hipnotizado. √Čl comenz√≥ a alcanzar su cintura y le dije que le disparar√≠a en la cara si no cumpl√≠a. Con eso se dio la vuelta y pude derribarlo con un movimiento de piernas.

Durante la palmada, descubrí que llevaba un chaleco antibalas con la placa de choque más grande que había visto cubriendo toda su parte superior del torso. Le advertí que "probablemente te dispararé en la cara" tuvo algo que ver con su decisión de rendirse. Además, estaba en posesión de los 9 mm, el mismo con el que disparó al oficial, cuatro revistas completamente cargadas.
y una bolsa de plástico con 70 o más cartuchos de munición; También una gran cantidad de dinero en efectivo, obviamente frutos de los robos a bancos.

Despu√©s de leer a Miranda, le preguntamos si sab√≠a por qu√© estaba bajo arresto y pens√≥ que era por una violaci√≥n que hab√≠a cometido en Virginia de un agente de bienes ra√≠ces que hab√≠a enga√Īado a una casa que estaba en venta. Virginia no lo identific√≥ como sospechoso en ese crimen. Lo hacen ahora.

El sospechoso recibi√≥ m√°s de 100 a√Īos en prisi√≥n y a√ļn est√° pendiente de varios robos locales en Nevada.
- DF, NV